Regreso arrollador

Pese a un flojo primer cuarto, Aguada reaccionó a tiempo y con su mejor rotación más el peso de sus individualidades, terminó ganando categóricamente y está a 40 minutos de la final.

Por Néstor Barrosa

Aguada obtuvo una victoria categórica ante Nacional en cifras de 95 a 74 y quedó a un paso de jugar su cuarta final consecutiva. Si bien el comienzo no fue bueno (algo que prácticamente se ha hecho costumbre), el equipo encontró soluciones rápidamente a partir del segundo cuarto y con su mayor rotación, mejores individualidades y superioridad hasta en aspectos físicos, se terminó quedando con una victoria inobjetable.

El primer cuarto fue cuesta arriba, fundamentalmente por dificultades defensivas. Nacional tenía a Morrison incontenible (15 puntos en los primeros diez minutos) y a ello se sumaban anotaciones sencillas de Passos y Souberbielle cortando hacia el aro. El desconcierto en Aguada era grande, Leandro y Davis eran los únicos que generaban algo en ataque, pero el equipo como tal no aparecía en ninguno de los aros y Nacional lo aprovechó para quedarse con el primer cuarto 27-17.

El segundo periodo comenzaba con minutos flojos de Aguada nuevamente. Nacional abría la máxima de 13, corría mejor la cancha y anotaba con más facilidad que el rojiverde, pero lentamente el equipo se fue acomodando a partir de quien terminó siendo una de sus principales figuras de la noche: Federico Pereiras. Una vez más, Fede que el revulsivo del equipo y esta vez no sólo por lo que elevó el tono defensivo y la intensidad general del equipo sino porque, además de borrar de la cancha a Morrison, fue pieza clave en ataque con seis de seis en triples, todos en momentos clave del juego.

Con una mayor intensidad y ya empezando a hacer notar la diferencia de rotación, Aguada empezó a dominar el ritmo de juego y, para completar la reacción, se empezó a encender definitivamente García Morales. Con ocho puntos en los últimos tres minutos, Aguada colocó un 27-18 que le permitió irse al entretiempo con desventaja de un puntos (44-45) y con sensación de que había tomado las riendas del juego.

Al regreso del entretiempo el juego se reanudó con minutos de paridad. Se intercambiaron conversiones, Aguada tuvo varias oportunidades para pasar el frente pero no podía, hasta que a falta de cinco minutos, comenzó la fiesta. Triple de Leandro, dos triples de Pereiras y ocho puntos seguidos de Davis, entre ellos dos triples de ocho metros de esos que acostumbra y que desmoralizan a cualquier rival, fueron la clave para poner un 17-4 que permitió cerrar el tercer periodo 67 a 58 y con sensación de partido prácticamente liquidado. Porque Aguada lucía más entero físicamente, porque el control de Pereiras sobre Morrison era total, porque Lee Roberts (pese a la ventaja de cms y de kgs) se adueñó de la pintura y comenzó a dominar tanto a Hatila como a Mitchell, porque Izaguirre tiene mil batallas de estas y fue el complemento ideal en el juego interno. Porque Bavosi/Sarni sin jugar un gran partido ofensivo, condujeron al equipo con sobriedad y sin pérdidas de balón.

Toda esa sensación de supremacía que se había generado en el cierre del tercer cuarto, se confirmó al comienzo del último. Aguada tenía gol por todos lados y, si bien Leandro y Davis eran quienes comandaban la ofensiva, todos los demás también aportaron puntos (Pereiras, Sarni, Bavosi, Roberts). Sumado a ello, Nacional perdió a Morrison por lesión y el juego terminó de liquidarse. Le sobraron cinco o seis minutos al partido, que se terminó cerrando con ventaja de 21 (95 a 74) y poniendo a Aguada a 40 minutos de una nueva y tan ansiada final.

Balance muy positivo del regreso a las canchas luego de dos meses de inactividad, para un equipo de Aguada que terminó el juego con 50% en triples (17 de 34), 17 asistencias y apenas ocho pérdidas (menor cifra de la temporada) y rendimientos individuales que rozaron lo superlativo como el de García Morales (30pts, 6reb, 3ast), Lee Roberts (12pts, 17reb), Dwayne Davis (20pts) y Federico Pereiras que además de finalizar con 18 puntos (6 de 9 en triples), borró del juego a la principal arma ofensiva del rival y fue el jugador que en el +/- del partido terminó con números más altos (+24).