Noche olvidable

Pese a los refuerzos contratados y a la ilusión que generaba volver a una contienda internacional, Aguada no estuvo a la altura y debutó con derrota holgada ante Quimsa, 87-61. Por Néstor Barrosa

No fue bueno el debut aguatero en la Champions League. El equipo nunca pudo entrar en ritmo y terminó sufriendo una derrota holgada y que puede complicar el futuro en la competencia.

El comienzo fue alentador, ya que al influjo de Lee Roberts Aguada comenzó con un parcial de 7-0 en los primeros 2:30. Pero rápidamente vino el minuto de tiempo del rival, algunas correcciones y, desde allí, el partido comenzó a cambiar. Respuesta de 16-0 para Quimsa que, a partir de que se ordenó, comenzó a dominar el juego en todos los aspectos. Mayor velocidad y atleticismo, más volumen de juego, mejor ocupación de espacios, más intensidad y mejor balance defensivos y producto de esa diferencia, más y mejores opciones de gol que un Aguada que dependía casi exclusivamente de Roberts y que muchas veces ni siquiera llegaba a tirar en ataque.

A falta de 4:50 para el cierre del cuarto, el ingreso de Izaguirre por Doblas provocó que el equipo tuviera alguna mejoría defensiva, ya que el español estaba siendo superado por la velocidad rival (sobre todo de Romero). Pero en los dos minutos finales, tras tiempo muerto del técnico argentino y con el ingreso de Ravanel, más una buena rotación de bola en el perímetro, Quimsa tomó ventaja y se quedó con el primer cuarto, 26-14.

Para el comienzo del segundo cuarto bajó la intensidad de los dos y el partido se tornó entreverado y con poco gol. Aguada siguió con problemas de generación de juego y Quimsa cayó en minutos de mala selección de juego y penetraciones demasiado forzadas. Hasta que el equipo local se reordenó y comenzó a estirar la ventaja. De atrás para adelante, Quimsa anuló a Aguada y a partir de allí pudo correr la cancha, jugando a otra velocidad y castigando todos los errores rojiverdes. Gramajo, Miller y Brussino castigaron, Mainoldi aportó triples y en un abrir y cerrar de ojos, la diferencia pasó a ser de 20 (39-19). Recién a falta de 3:20 para el cierre del cuarto vino la primera conversión de Aguada en el cinco contra cinco. La diferencia era clara y el primer tiempo se iba, con total justicia, 42-25 en favor de los locales.

Complicado panorama para un Aguada que prácticamente era Roberts contra todos. Prácticamente anulado Leandro y todos en general, perdiendo los mano a mano con los rivales.

Poco cambió en el tercer periodo. Uno jugaba el partido y otro lo padecía. Si bien Aguada mejoró un poco en prolijidad a la hora de atacar, le seguía costando acortar distancias. Vinieron minutos en lo que Quimsa sintió la salida de Brussino por lesión y se quedó un poco, cosa que Aguada pareció querer aprovechar siempre con Roberts como estandarte y con buenos aportes de Mitchell, Bavosi e Izaguirre pero, cuando se puso a 16 y comenzamos a soñar con una posible reacción, volvieron las respuestas del local. Triples de Cosolito y Robinson frenaron cualquier intento de reacción y volvieron a despertar a Quimsa.

Aguada estaba definitivamente perdido en cancha y del otro lado, todo salía bien. Altos porcentajes de tiro exterior, un gran trabajo en el rebote ofensivo que permitía anotar en segunda oportunidad cuando el tiro exterior no entraba, un juego de picanroll incontenible, generación de juego de adentro hacia afuera y aprovechamiento de las ventajas físicas para atacar el aro. El tercer cuarto terminó 67-44 favorable a Quimsa y la sensación fue de partido liquidado.

Y así fue, porque los diez minutos finales estuvieron de más. Aguada, sin ideas, buscó acortar las distancias pensando en el futuro, Quimsa siguió jugando con la misma intensidad por el mismo motivo. Diez minutos anecdóticos de un partido que ya estaba resuelto y que se terminó cerrando con diferencia de 26 para el local, 87-61.

Victoria dolorosa e inesperada, no porque no se pudiera perder sino por la forma y que además complica un poco más la clasificación. Una diferencia de niveles de juego que terminó siendo evidente y contundente, algo que viene sucediendo en los últimos tiempos con los equipos uruguayos en general a la hora de afrontar la competencia internacional.

En materia estadística, Lee Roberts fue la figura excluyente de Aguada con 28 puntos, siete rebotes y dos asistencias, pero muy solo en varios pasajes del partido. Lo secundó el debutante Tony Mithcell con 12 unidades y una primera presentación que dejó cosas interesantes, pero que claramente evidenció no estar acoplado al colectivo, que en ningún momento pudo funcionar como tal.

Mala noche para Aguada, que finalizó entre otros números con 19 pérdidas, tan solo 16 asistencias y muy magros porcentajes de tiro (52.9 en dobles, 19.0 en triples y 59.1 en libres). Pero esperemos que haya sido simplemente eso, una mala noche.

Lo próximo de Aguada en la Champions será el viernes 1°, 19:30hs en San Pablo ante Franca. Rival complicado como todos los que habrá que enfrentar, pero la confianza intacta en que el equipo puede y va a mejorar, para dar otro tipo de pelea.